el anillo de boabdil
UN SECRETO OCULTO DURANTE SIGLOS… QUE PODRÍA CAMBIAR LA HISTORIA DE ANDALUCÍA.
Tras sobrevivir a una brutal paliza, Salva descubre que su vida ya no será la misma. Un aristócrata misterioso le revela que tras el ataque se esconde un secreto oculto durante siglos, ligado a un anillo perdido… y a una verdad que podría cambiar la historia de Andalucía.
Mientras tanto, tres siglos atrás, un niño llamado Andrés desarrolla un don que lo enfrentará al mundo y a su propio destino.
Dos épocas, dos destinos entrelazados por el arte, la fe… y un legado olvidado. Una novela de intriga y emoción que te atrapará desde la primera página.
¿TE ATREVES A DESCUBRIR EL VERDADERO PODER DEL ANILLO DE BOABDIL?

La historia detrás de la novela
Hay ciudades que conservan su pasado en los archivos. Granada lo conserva también en sus calles.
A comienzos del siglo XVIII habían pasado más de doscientos años desde que Boabdil entregara las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos. Sin embargo, la Granada nazarí no había desaparecido. Seguía presente en la Alhambra que dominaba la colina de la Sabika, en los aljibes, en las murallas, en los callejones del Albaicín y en una memoria que el paso de las generaciones había ido convirtiendo en historia y leyenda.
Ese es el mundo en el que nace El anillo de Boabdil.
Una Granada entre dos mundos
La Granada del siglo XVIII era ya una ciudad plenamente cristiana y barroca, marcada por iglesias, conventos, procesiones, talleres artesanos y una poderosa presencia de las instituciones religiosas. Pero bajo aquella ciudad continuaba latiendo otra mucho más antigua.
El pasado musulmán formaba parte inevitable de su paisaje.
Ningún granadino podía contemplar la Alhambra sin recordar que allí habían gobernado durante siglos los sultanes nazaríes. Tampoco podía recorrer determinados rincones de la ciudad sin encontrarse con puertas, murallas, aljibes o construcciones heredadas de aquel tiempo.
Granada vivía así rodeada de las huellas de un mundo desaparecido.
Y pocas figuras representaban mejor aquel pasado que Muhammad XII, Boabdil, el último sultán nazarí de Granada.
Su derrota en 1492 había puesto fin al último reino musulmán de la península, pero no a su recuerdo. Con el tiempo, la historia del último rey de Granada quedó envuelta en relatos sobre tesoros, pactos, traiciones, secretos y objetos que supuestamente habían sobrevivido a la caída del reino.
Entre la Historia y la leyenda queda un territorio especialmente fértil para la ficción.
Es precisamente ahí donde comienza esta novela.
El Albaicín: la memoria de la ciudad
Frente a la Alhambra se alza otro de los grandes protagonistas de la historia: el Albaicín.
En otro tiempo había sido uno de los sectores más poblados de la Granada musulmana. Después de la conquista cristiana, las revueltas moriscas y las expulsiones transformaron profundamente el barrio. Durante los siglos XVII y XVIII muchas zonas sufrieron despoblación y deterioro, aunque permanecieron en ellas familias dedicadas a actividades tradicionales como la agricultura y diversos oficios artesanos.
A comienzos del siglo XVIII, por tanto, el Albaicín podía ofrecer una imagen muy distinta de la que había tenido durante el esplendor nazarí.
Pero sus calles seguían contando la historia.
Calles estrechas que descendían hacia el Darro, casas levantadas sobre construcciones anteriores, aljibes que habían abastecido de agua al barrio durante generaciones, pequeñas plazas y restos de murallas componían un laberinto donde el pasado parecía encontrarse siempre muy cerca.
Para una novela de misterio histórico, pocos escenarios podían resultar más sugerentes.
En El anillo de Boabdil, Granada no funciona simplemente como el lugar en el que ocurren los acontecimientos. La propia ciudad guarda parte del misterio.
La Granada de los escultores
Pero existe otra Granada fundamental para comprender la novela: la de sus talleres de escultura.
Durante el siglo XVII la ciudad había sido uno de los grandes centros de la escultura barroca española. La llegada de Alonso Cano y el trabajo de maestros como Pedro de Mena contribuyeron a desarrollar una escuela caracterizada por la enorme capacidad expresiva de sus imágenes, el tratamiento de los rostros y una espiritualidad profundamente humana.
Aquella tradición no desapareció con el cambio de siglo.
La familia Mora llevó las enseñanzas de la escuela granadina hasta las primeras décadas del XVIII. José de Mora y Diego de Mora mantuvieron vivos unos modelos que después continuarían otros escultores. Talleres, maestros, oficiales y aprendices formaban parte de un mundo en el que crear una imagen religiosa exigía mucho más que saber trabajar la madera.
Había que conocer el dibujo, las proporciones, la anatomía, la talla y los secretos del oficio. Después llegarían el aparejo, la policromía, el estofado y todos los procedimientos destinados a conseguir algo extraordinariamente difícil: hacer que un pedazo de madera pareciera carne, sufrimiento o vida.
En ese ambiente se mueve Andrés, el joven escultor de El anillo de Boabdil.
Su llegada a Granada significa entrar en un universo gobernado por talleres, encargos, rivalidades y maestros; un mundo donde el conocimiento se transmitía trabajando junto a otros y donde el prestigio de un escultor podía depender tanto de su talento como de quién estuviera dispuesto a confiarle una obra.
Antequera, la otra ciudad de la novela
Granada no es, sin embargo, el único escenario importante de la historia.
A poco más de un centenar de kilómetros se encontraba Antequera, que durante el siglo XVIII atravesó uno de los periodos más prósperos de su historia.
La agricultura, la artesanía y el comercio impulsaron el crecimiento de la ciudad. Al mismo tiempo, iglesias, conventos y cofradías generaron una extraordinaria demanda de arquitectura, escultura, pintura y artes decorativas.
Fue el tiempo de las grandes transformaciones barrocas.
Fachadas de ladrillo, torres, camarines y espectaculares interiores cubiertos de yeserías fueron modificando la imagen de Antequera. La actividad artística llegó a ser tan importante que surgió una escuela local cuyos maestros trabajaban no solamente para la propia ciudad, sino también para localidades de otros territorios andaluces.
Granada y Antequera estaban, por tanto, mucho más relacionadas de lo que podría parecer.
Los caminos permitían circular a viajeros, comerciantes, religiosos y artesanos. También viajaban las noticias, las obras de arte y, naturalmente, los secretos.
Ese vínculo entre ambas ciudades tiene una importancia especial en El anillo de Boabdil.
Historia, arte y misterio
¿Qué encontrarás en El anillo de Boabdil?
Una novela de misterio histórico en la que el pasado nunca está completamente enterrado.
En sus páginas encontrarás una historia construida sobre algunos de los elementos que más me interesan como escritor: secretos, arte, lugares con memoria y personajes obligados a descubrir cuánto hay de verdad en aquello que otros prefieren mantener oculto.
Un misterio con raíces históricas
La figura de Boabdil, último sultán nazarí de Granada, proyecta su sombra sobre una trama en la que Historia y ficción avanzan de la mano.
El punto de partida nace de acontecimientos, personajes y escenarios reales, pero la novela se adentra en ese territorio donde los documentos guardan silencio y comienza la posibilidad de imaginar.
La Granada del siglo XVIII
Calles, talleres, conventos, iglesias y rincones del Albaicín forman parte esencial de la historia.
La Granada de la novela es una ciudad barroca levantada sobre las huellas de su pasado nazarí, un lugar en el que basta mirar una muralla, un aljibe o la Alhambra para recordar que hubo otro mundo antes.
Arte y talleres de escultura
La escuela granadina de escultura ocupa un lugar fundamental en la trama.
Maestros, aprendices, encargos, rivalidades y técnicas propias del oficio permiten entrar en el ambiente de los talleres del siglo XVIII y descubrir cómo se creaban algunas de las imágenes que todavía hoy forman parte del patrimonio andaluz.
Granada y Antequera
La historia se mueve entre dos ciudades profundamente marcadas por el Barroco.
Granada y Antequera aportan escenarios, personajes y tradiciones distintas, pero conectadas por los caminos, el comercio, las órdenes religiosas y el mundo artístico de la época.
Secretos que atraviesan el tiempo
Objetos cuyo verdadero valor no siempre es evidente, historias transmitidas durante generaciones y preguntas que parecen no tener respuesta.
En El anillo de Boabdil, cada descubrimiento abre una nueva incógnita y obliga a mirar el pasado desde otra perspectiva.
Historia sin renunciar al ritmo
La documentación histórica está al servicio de la trama.
La novela busca recrear una época con rigor, pero sin convertir la lectura en una lección de Historia. El misterio, los personajes y el avance de la investigación ocupan siempre el primer plano.
Si disfrutas de las novelas en las que una investigación conduce hasta secretos antiguos, los escenarios históricos tienen personalidad propia y la frontera entre realidad y ficción se vuelve cada vez más estrecha, El anillo de Boabdil está escrito para ti.
Ficha del libro
- Autor: Antonio de Rosa
- Editorial Fanes
- Fecha de lanzamiento: 19 de febrero de 2026
- ISBN: 979-13-991807-0-1
- Páginas: 354
- Género: Novela Histórica
Dónde Comprar
Booktrailer
Prensa y entrevistas
Una novela de misterio histórico ambientada entre la Granada del siglo XVIII y los secretos heredados de la caída del reino nazarí.





